El láser frío Clase IV es una terapia no invasiva que utiliza luz de determinadas longitudes de onda para estimular la reparación de los tejidos. A diferencia del láser quirúrgico, no corta ni quema: trabaja a nivel celular en un proceso conocido como fotobiomodulación.
¿Qué es la fotobiomodulación?
La luz del láser penetra en los tejidos y es absorbida por las mitocondrias, los "motores" de la célula. Esto incrementa la producción de ATP (la energía celular), favorece la circulación y modula la inflamación, creando un entorno más favorable para que el cuerpo repare meniscos, ligamentos y tendones.
Beneficios en lesiones de rodilla
- Reduce el dolor y la inflamación sin medicamentos.
- Estimula la regeneración de tejido en meniscos y ligamentos.
- Mejora la circulación local y el aporte de nutrientes a la zona lesionada.
- Acelera los tiempos de recuperación cuando se combina con rehabilitación.
- No requiere incisiones ni tiempo de recuperación posoperatoria.
¿Para qué condiciones se utiliza?
Suele aplicarse en lesiones de menisco, esguinces y desgarros de ligamentos, tendinitis, y dolor articular asociado al desgaste. También se emplea en procesos inflamatorios musculares y para apoyar la recuperación tras sobrecargas deportivas.
¿Qué esperar durante una sesión?
El tratamiento es indoloro. El profesional desplaza el cabezal del láser sobre la zona afectada durante varios minutos; muchos pacientes sienten un calor suave y agradable. No se requiere anestesia y puedes retomar tus actividades de inmediato. El número de sesiones depende de la lesión y se define tras la evaluación inicial.
La respuesta a la terapia varía según la persona y el tipo de lesión. El láser frío es una herramienta de apoyo dentro de un plan integral y no reemplaza el diagnóstico profesional ni, cuando es necesario, la valoración quirúrgica.
¿Lesión de rodilla o de tejidos blandos?
Agenda una evaluación para determinar si la terapia de láser frío Clase IV es adecuada para tu caso.
Reservar evaluación